(Nati Shohat/Flash90 (Nati Shohat/Flash90

En el último día de su gran fiesta, Ajashverosh está completamente borracho. En ese estado de ebriedad, y cuando ya no le quedaba nada más por ostentar, mandó a llamar a su esposa la reina Vashtí, que estaba celebrando su propia fiesta con las mujeres de Shushán.  Ajashverosh le dio la orden que venga a la sección de hombres «para exhibir su belleza ante todo el pueblo y los ministros». Vashtí se rehusó a cumplir con la orden del rey.

Cuando Ajashverosh se entera de que su esposa no va obedecer su orden explotó «dentro de sí mismo» («וחמתו בערה «בו).

El Rab Almosnino explica que esta palabra «dentro de sí» está aquí por una razón. Veamos….

Ajashverosh no exteriorizó su ira. En realidad se enojó consigo mismo, pero a la vista pública trató de restarle importancia a la desobediencia de Vastí.

¿Por qué?

El Rab Almosnino, basándose en el «peshat» (lectura literal, en oposición a Midrash) nos abre los ojos a un detalle muy importante.

Cuando Ajashverosh manda a buscar a Vashtí no lo hizo por intermedio de uno de sus sirvientes personales. En realidad, y la Meguila invierte todo un versículo (Cap. 1, Pasuq 10) en esta descripción, la intimó a presentarse ante él por intermedio de los Siete Oficiales Imperiales. En otras palabras, el llamado de Ajashverosh no fue «la cordial invitación de un marido a su mujer»,  fue -involuntariamente- un decreto de estado.

Ahora bien: las leyes en el imperio Persa eran muy pero muy estrictas. Y aunque fuese la reina, la esposa del rey, quien desobedeció una orden imperial, igual debía ser castigada  (si la hija presidente Obama cruza una luz roja, debe ser multada.¿Verdad?

Y algo más. Importantísimo. Según vemos más adelante en el capítulo 8 de la Meguilá, los decretos imperiales en Persia, una vez anunciados oficialmente, no podían ser derogados ¡NI SIQUIERA POR EL PROPIO REY!. Incluso si estos decretos fueron realizados por error y/o bajo los efectos del alcohol!

Ahora entendemos la desesperación de Ajashverosh… El Rey se dio cuenta que cometió un gravísimo error cuando citó «oficialmente» a Vashtí a través de sus siete ministros! Ahora Vashtí desobedece la orden del Rey y, sin importar sus válidas razones, ahora debe pagar por esto. Ajashverosh quería a Vashtí. Y no tuvo la intención de perjudicarla…. pero ya no hay nada que hacer…

El Rey llama a sus asesores legales, y estos con mucha diplomacia le explican que no hay lo que hacer. Memuján, el Fiscal General del imperio explica que 1. (Pasuq 16) lo al hamelej lebado, ésta no fue una ofensa personal de la esposa a su marido. La desobediencia de Vashtí es ahora una delicada cuestión de estado.  2. (P. 17-18),  esta ofensa, si no se castiga de forma severa, puede crear un terrible precedente con devastadoras consecuencias para la estabilidad social del imperio  Y ofrece una salida decorosa para la reina (P.19):si no se la ejecuta ya, por lo menos, tiene que ser destronada.

Esta es la lectura que hace el Rab Almosnino de este episodio analizando con profundidad una sola palabrita  «bo«, «dentro de sí mismo». Para el Rab esto significa que Ajashverosh, se enfureció consigo mismo cuando se dio cuenta que su descomunal error le costaría la vida a Vashtí.

El Rab Almosnino explica que el lector de la Meguilá, cuando lee en el capítulo 3 y ve que Ajashverosh autoriza el decreto para eliminar al pueblo judío va a conectar estos puntos y va a decir: «Ya no hay nada que hacer. El decreto fue firmado oficialmente con el sello del Rey, y ahora, ni el mismo rey lo puede revertir, como ocurrió con Vashti». Esto nos ayudará a apreciar más y mejor la magnitud del milagro que HaShem hizo con nosotros (להראות את גודל הנס).

Y la lección final de este episodio de Meguilat Ester.

¿Qué fue lo que llevó al rey a cometer un error tan tonto, imprudente, y auto destructivo, que le causó tanto dolor y humillación a Ajashverosh y a su familia? Un error del cual luego se quiso arrepentir, pero ya no pudo, porque era demasiado tarde…

Purim es un día para celebrar, comer, beber y estar contentos. Pero también, indirectamente, nos recuerda que el abuso del alcohol nos puede llevar a cometer terribles errores involuntarios, con impredecibles consecuencias, y que no siempre se pueden revertir.

Fuente: Rabino Yosef Bitton

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