Una vez más el antisemitismo europeo es portada en los periódicos. En este análisis, el autor pide tolerancia cero para el odio antisemita, y a su vez observa un fuerte aumento de la inmigración a Israel como resultado del aumento del odio.

 

No hay que ser un analista político de renombre para dar a conocer una realidad que cada día debe preocupar más a los líderes europeos y, sobre todo, a las diferentes comunidades judías en Europa. El aumento del antisemitismo en Europa es una constante que se puede evidenciar empíricamente abriendo simplemente los periódicos…israelíes.

Hace unos meses nos informaron que la comunidad judía de la ciudad de Odesa se prepara para un éxodo hacia Israel si aumenta la ola de violencia en la región… Además durante aquellos tensos días, que aún persisten, se informó que la inmigración de Ucrania a Israel ha aumentado un 142% desde el año pasado.

Meses atrás, tras la victoria de Maccabi, varios cientos de españoles colgaron en una conocida red sociales miles de mensajes con un fuerte contenido antisemita. Fueron pocos los líderes políticos que condenaron estos ataques. Las comunidades judías sí denunciaron los ataques cibernéticos, y ahí quedó la cuestión.

ADL: El antisemitismo más arraigado se sitúa en Grecia y Francia

La Antidifamación League, una organización judía con sede en EE UU que lucha contra el odio a los judíos en todo el mundo, realizó 53.100 entrevistas en más de 100 países, y en la misma concluye que el antisemitismo es “persistente” y “generalizado” en el mundo, situando a España —por detrás de Grecia y Francia— en el país que más ciudadanos alberga prejuicios sobre los judíos, según informa El País.

Esteban Ibarra, un prestigioso analista español y presidente del Movimiento contra la Intolerancia, considera que en España se ha producido, sobre todo, un enorme incremento del antisemitismo neonazi en la Red, habiéndose quintuplicado en los últimos cuatro años el número de páginas web, blogs, foros, etc. de carácter antisemita o racista (de 300 web sites a 1.500).

El pasado mes de junio se produjo un horrible atentado en el Museo Judío en Bruselas causando la muerte de 4 personas, dos voluntarios del mismo museo y dos israelíes. La policía todavía está a la caza del asesino, quien entró al museo y comenzó a disparar a los visitantes. Mismo modus operandi que el ataque de Touluse hace ya dos años.

Tan sólo un día después, salió en la prensa una noticia que no suele ser publicada. En un barrio de París, dos hermanos judíos fueron golpeados con una barra de hierro a la salida de la sinagoga por un terrorista, causándoles heridas graves. A pesar de que representan sólo el 1 por ciento de la población francesa, los judíos en el país galo son el objeto del 40 por ciento de los crímenes de odio. El SPCJ (Servicio de Protección de la Comunidad Judía) registró 423 actos antisemitas, 318 amenazas, 49 actos de violencia, 52 actos de vandalismo, 3 ataques incendiarios y una tentativa de homicidio el año pasado. De ahí que en el último año se haya producido un hecho absolutamente histórico: Más judíos franceses emigraron a Israel el año pasado que los judíos de Estados Unidos, e Israel espera cada vez más franceses vayan a dar el paso en los próximos años.

Las dos cunas del Viejo Continente se vieron atacadas con 24 horas de diferencia, y a escasos horas de la celebración de las elecciones europeas. No hay coincidencia posible. Los atacantes quisieron mandar un mensaje claro al mundo: “En el viejo continente se continúa persiguiendo a los judíos estén donde estén”. Y lo lograron. Ahora queda esperar a que la mayoría de líderes europeos, que esta vez sí condenaron el ataque, conviertan esas condenas y condolencias para los familiares de los fallecidos, en políticas reales en educación y en prevención de más ataques.

Las comunidades judías indefensas necesitan más protección y apoyo por parte de sus líderes. La legislación actual adolece de medidas concretas que logren paliar el antisemitismo. Se necesitan medidas urgentes, a la par que severas para aquellos que fomentan el antisemitismo, incluyéndolo en los códigos penales de los países que conforman la Unión Europea.

Como dijo hace escasos meses el Presidente del Congreso Judío, Moshe Kantor, “el hecho de que una cuarta parte de Judíos no sean capaces de expresar su judeidad por miedo debe ser un momento histórico para el continente de Europa y la Unión Europea”.

En definitiva, tolerancia cero al antisemitismo.

Escrito por: Jacob Israel

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