EU High Representative for Foreign Affairs Federica Mogherini and Iranian Foreign Minister Mohammad Javad Zarif. (AP/Ronald Zak) (AP/Ronald Zak)

Lo logró. No lo tenía en su programa electoral. Si lo hubiera tenido no hubiese alcanzado ni las firmas necesarias para presentarse como candidato demócrata. Pero ese es el juego de la política. Sobre todo de aquellos que la utilizan para improvisar, para zigzaguear y para tirar por la borda años de hegemonía que hoy culmina de la forma más triste posible: Claudicando ante los que ayer mismo proclamaban sin pudor: «Primero acabaremos con Israel, luego con Estados Unidos».

El acuerdo alcanzado por Irán, a aparte de ser malo, que lo es, es una claudicación de Occidente ante una dictadura radical que financia el terrorismo y que no tiene complejo de decirlo en público.

No se menciona en el acuerdo que Irán deje de financiar a Hamas y a Hezbola, por lo que entendemos que a Occidente (y por ende, a Obama) le importa nada y menos que Hezbolá y Hamas apunten sus cohetes en dirección a Israel, que Hezbolá y Hamas construyan túneles que penetren en Israel y que Hezbolá y Hamas pongan en peligro a sus propios ciudadanos ante una hipotética y muy cercana guerra contra Israel. Todo con la financiación iraní.

En Noviembre de 2016 cuando el sucesor de Obama vea el entuerto en el que le ha dejado la política exterior, acudirá a su único y fiel aliado; la única democracia de la zona. Israel.

Pero volvamos al acuerdo: La puesta en escena tras la firma del mismo con el ministro de Exteriores de la república Islámica de Irán riéndose a carcajadas con la ministra de asuntos exteriores de la Unión Europea no dan lugar a dudas: Hoy la Unión Europea y Estados Unidos han logrado que los enemigos de Israel estén contentos.

Hoy la Administración de Obama ha dado la espalda de Israel y se ha aliado con los mismos que el pasado viernes (¡hace tan solo cuatro días!) gritaban en las calles de Irán: «Muerte a Estados Unidos. Muerte a Israel».

Hoy la Administración de Obama ha puesto en peligro a su principal aliado. Pero Israel lo tiene claro: Israel no ha firmado ningún acuerdo y va a seguir defendiendo a capa y espada a sus ciudadanos.

Jacob Israel, United with Israel