Foto: Mark Neyman (GPO)

El presidente Reuven (Ruvi) Rivlin y el alcalde de Jerusalem, Moshe Lion, visitaron hoy el nuevo centro de apoyo establecido en el área de la Tajana Harishona (La estación antigua del tren) para las empresas que han sufrido durante el brote de coronavirus.

Fuente: Aurora

Esta es una iniciativa conjunta del ministerio de Asuntos y Patrimonio de Jerusalem , el municipio de Jerusalem y la Autoridad de Desarrollo de Jerusalem.

“El país debe acudir en la ayuda a las pequeñas empresas. No es solo su obligación moral, también es la clave para la recuperación de la economía en su conjunto», comentó el presidente Rivlin.

«Israel se ha enfrentado a desafíos más difíciles que este, y estoy seguro de que también podremos superar esta crisis, sus aspectos económicos y de salud», agregó Rivlin

El alcalde de Jerusalem, Moshe Lion intervino con las siguientes palabras: “Como ex contador, entiendo por lo que están pasando los empresarios. El municipio de Jerusalem permitirá que se coloquen mesas y sillas en las aceras sin cargos adicionales, peatonalizará las calles y financiará actividades culturales para atraer al público. Veo a los dueños de negocios como mis propios hijos».

En la reunión los dueños de negocios presentaron al presidente y al alcalde sus dificultades.

Noam Rizi, propietario de la cadena de restaurantes Adom, se refirió a la dificultad que tienen para pagar a los proveedores debido a que no tienen ingresos; Gadi Dahan, guía turístico, está preocupado por que los turistas no vengan al país; el gimnasio Fitness de Lily Merhav Zeltzer, instructora de Pilates, perdió el 60% de sus clientes y están trabajando de nuevo bajo restricciones que no son sostenibles.

Uri Navon, propietario del grupo Machneyuda, está haciendo lo posible para cumplir con los pagos que se han acumulado en sus restaurantes, mediante la solicitud de préstamos y subvenciones, pero debido a lo burocrático del proceso y a la incertidumbre, no sabe qué sucederá al final.

Luego, el presidente y el alcalde se tomaron un café frío en un café local, donde le expresaron al propietario sus esperanzas de que el área de la «Primera Estación de Ferrocarril» vuelva a estar llena de vida pronto, como lo estuvo antes del brote.