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En la noche del 5 al 6 de septiembre de 2007, aviones de combate de la Fuerza Aérea Israelí atacaron y destruyeron un reactor nuclear en etapas avanzadas de construcción en el área de Deir a-Zour en Siria.

Cuatro F-16 eliminaron la amenaza nuclear que afectaría a Israel y toda la región.

 

Preparaciones para la operación

Durante dos años, oficiales de la Dirección de Inteligencia de las FDI han estado monitoreando el proyecto nuclear sirio. Su inteligencia sugirió que la instalación podría volverse activa hacia fines del 2007, lo que incitó a las FDI a iniciar un ataque contra la instalación.

La Fuerza Aérea Israelí tenía muy poco tiempo para preparar el ataque y tomar en cuenta posibles contingencias, como represalias por parte de las fuerzas sirias. Una vez que el plan de ataque estaba listo era posible ejecutarlo dentro de las 12 horas desde el momento en que se daba la orden.

La FAI se estaba preparando para un ataque a corto plazo y para escenarios de deterioro. El ataque fue finalmente elegido como una de las opciones y fue practicada en la fuerza aérea y gracias a la flexibilidad operativa, fue posible un ataque dentro de las 12 horas de la decisión.

El ataque

Poco después de medianoche, el Primer Ministro, el Ministro de Defensa, el Ministro de Asuntos Exteriores, el Jefe de Gabinete, el Subjefe del Estado Mayor, el Jefe de la Dirección de Inteligencia y el Jefe de la Dirección de Operaciones llegaron al cuarto de operaciones.

A partir de ahí, siguieron de cerca todas las locaciones aéreas de las aeronaves y los sistemas de comunicación. Dos aviones de combate, F-16I y F-15I abandonaron la base a las 10:30 pm y volaron bajo para que no los detecten. Toda la operación tomó cuatro horas.

El resultado

La Dirección de Inteligencia estimó que el reactor fue dañado sin rehabilitación. Como las FDI se estaban preparando para represalias, decidieron que no se debía otorgar información al público en general sobre la operación. La operación fue considerada un éxito por el Jefe de Estado Mayor. El éxito de la operación se midió por dos componentes: la destrucción del reactor y la prevención del deterioro.

 

Solo unos pocos años después, ISIS capturó la región de Deir ez-Zor. Uno solo podría imaginar cuántos estragos podrían haber causado con una instalación nuclear en sus manos.

Fuente: Blog del IDF

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