El pueblo judío y la comunidad afroamericana tienen ambos una historia compartida por la aflicción, la persecución, y la esclavitud. Al igual que los judíos eran esclavos en Egipto y sufrieron muchas persecuciones a lo largo de sus 2.000 años que viven en la diáspora, también lo eran los afroamericanos esclavizados, habiendo sido discriminación en Estados Unidos durante siglos. Por esta razón, muchos judíos simpatizaron con la lucha afroamericana por la libertad y la solidaridad, lo que llevó a muchos prominentes líderes afroamericanos a simpatizar con el sionismo. Numerosos líderes afroamericanos y judíos vieron paralelismos entre la historia afroamericana en los Estados Unidos y la historia judía. Así, ambas comunidades tienen valores comunes, lo que ilustra el respeto, cariño y afecto que se tienen recíprocamente.

Muchos afro-americanos podrían estar relacionados emocionalmente con la historia del Éxodo, como se evidenció con el slogan “Go Down Moses”, popularizado por las iglesias afroamericanas. De hecho, según un informe publicado por el Centro Simon Wiesenthal afirmó que muchos afroamericanos apoyaban a Israel incluso en los días previos a Israel convertirse en un estado. W.E.B. Dubois, uno de los fundadores de la NAACP se inspiró en el sionismo. El líder declaró que «el movimiento africano debe significar para nosotros lo que el movimiento sionista debe significar para los judíos». Dubois culpó en 1921 a los británicos del asesinato de varias personas, que formaban parte de las comunidades  judías afincadas en Tierra Santa. En la década de 1940, el dirigente de NAACP fue uno de los principales defensores del Plan de Partición de Palestina aprobado en la ONU el 29 de Noviembre de 1947, argumentando que los afroamericanos deben «apoyar la lucha por un país libre llamado “Israel», debido al fuerte vínculo existente entre ambas comunidades.

Dubois tenía muy poca simpatía por la causa árabe porque países como Arabia Saudita continuaban sometiendo a la esclavitud a su población en 1940. Esta no se abolió oficialmente de Arabia Saudita hasta 1962. Aunque en fecha posterior a estas se producía en ocasiones una trata de esclavos africanos, que pusieron en riesgo a muchas personas. Ralph Bunche, otro prominente afroamericano, le dijo a Menechem Begin en una reunión: «Yo te entiendo. También soy miembro de una minoría perseguida». En 1948, la NAACP aprobó una resolución que declaraba «la valiente lucha del pueblo de Israel por la independencia sirve de inspiración a todos los perseguidos en todo el mundo. Saludamos la creación del nuevo Estado de Israel y le damos la bienvenida a la familia de naciones».

Sin embargo, el apoyo afroamericano a Israel no se detuvo tras el establecimiento del Estado de Israel. El conocido Dr. Martin Luther King Jr. declaró en varias ocasiones que «cuando la gente critica al sionismo, lo disfrazan de ataques contra judíos. Por lo que esta crítica es antisemita». En otra ocasión dijo, «hay algo en la naturaleza misma del universo que está de lado de Israel en su lucha por la supervivencia». En 1967, Luther King firmó una petición pidiendo a ex el presidente Johnson que apoye a Israel. Justo antes de que el Martin Luther King  fuese asesinado, dijo, «veo a Israel, no me importa decirlo, como una de las grandes democracias avanzadas del mundo, y un ejemplo maravilloso de lo que se puede hacer, de cómo la tierra del desierto casi se puede transformar en un oasis de fraternidad y democracia. Paz para Israel significa seguridad y, por ello, la seguridad debe ser una realidad».

Más recientemente, en 1990, Jesse Jackson dijo que reconocía el sionismo como un movimiento de liberación nacional. Activistas africanos americanos que luchaban contra el Apartheid, tal como Randall Robinson, se inspiraron además por las reparaciones que Alemania pagó a Israel después del Holocausto, alegando que deseaba lo mismo para los descendientes de africanos y africanas que fueron víctimas de la trata de esclavos. En efecto, la lucha por la libertad americana africana estaba íntimamente relacionada con el deseo del pueblo judío oprimido de establecer un hogar nacional en Eretz Yisrael.

Por Rachel Avraham