Demonstrators hold signs of Jonathan Pollard as they attend a protest calling for his release. (Miriam Alster/Flash90) (Miriam Alster/Flash90)
Pollard demo

El espía israelí, Jonathan Pollard, de sesenta años, que hace treinta años está cumpliendo condena en una prisión norteamericana, perdió el conocimiento y fue internado en un hospital, fuera de la cárcel.

La esposa de Pollard, Esther, fue informada de su hospitalización. Su estado de salud se ha ido deteriorando gradualmente tras las rejas norteamericanas. Sin embargo, las causas precisas de su pérdida del conocimiento no fueron dadas a conocer.

Efi Lahav, que dirige la campaña para la liberación de Pollard manifestó que habló recientemente con Esther y que ambos esperan que la situación de Jonathan no siga deteriorándose; aunque desconocen cuan grave es su estado.

Pollard era un analista civil estadounidense de inteligencia que, trabajando para la Marina Norteamericana, entregó a Israel miles de documentos clasificados, cuya extensión no ha sido nunca completamente revelada. Pollard fue arrestado en 1985 y sentenciado a cadena perpetua. Israel ha pedido repetidamente su liberación, que ha sido sistemáticamente rechazada. El año próximo, podría ser candidato a la libertad condicional.

El caso de Pollard es considerado como uno de los episodios más embarazosos y dañinos de la relación entre Estados Unidos e Israel, y muchos de los detalles permanecen aún en la oscuridad.

El mes pasado Pollard solicitó la libertad condicional; pero los funcionarios estadounidenses rechazaron el pedido alegando que no se merece la excarcelación por la severidad del crimen.

El líder del partido Habait Haiehudí y ministro de Vivienda, Uri Ariel, instó a los israelíes a rezar por la pronta recuperación de Pollard.

“Pido al público rezar por el bienestar de Jonathan, nuestro hermano”, apuntó Ariel quien instó a Washington a “terminar con su cruel abuso de Jonathan y liberarlo inmediatamente de forma efectiva como muchos oficiales estadounidenses han recomendado. Dios lo proteja”.

Numerosos altos oficiales norteamericanos involucrados en el caso se quejaron por escrito al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señalando que la los alegatos usados por la comisión para negarle la libertad condicional de Pollard son “evidentemente falsos”.

Fuente: Aurora