Manifestación anti israelí en España. (AP/Manu Fernandez) (AP/Manu Fernandez)

Por su interés público, reproducimos la carta conjunta suscrita por ACOM, Bnai Brith Barcelona y LICRA Barcelona, que hemos enviado tanto a la dirección como al editor del diario La Vanguardia.

Estimados señores,

Le escribimos las organizaciones abajo firmantes, todas ellas comprometidas en la lucha contra el antisemitismo y la discriminación en España, en relación con una serie de crónicas (supuestamente) informativas publicadas en las últimas semanas por uno de sus corresponsales, concretamente el destinado en Turquía, Joan Jordi Baños. Sostenemos que, dado el desconocimiento -cuando no deliberada mala fe-, que imprime a sus textos, está contribuyendo a la demonización y estigmatización del Estado de Israel, sus naturales y allegados, entre los que se encuentran, como no puede ser de otro modo, las comunidades judías locales.

Hemos tomado como referencia el análisis editorial realizado por la Directora de Área en español del prestigioso instituto CAMERA (Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America), sobre el sesgo informativo del corresponsal que, desgraciadamente, deriva en el menoscabo del prestigio y credibilidad de su diario.

Escribe Baños en su crónica “Los cohetes de la Yihad Islámica alteran la campaña electoral israelí” (25/02/20) “Benjamín Netanyahu ha sido acusado de utilizar acciones militares con fines partidistas”. Difícilmente casa esa voluntad del periodista con la realidad: precisamente en Israel medios de comunicación de todos los espectros políticos reprochan al primer ministro Benjamín Netanyahu su inactividad a la hora de frenar los constantes ataques desde Gaza.

Pero no quedó ahí la necesidad del autor de transmitir la posición ideológica a los lectores. Así, en el mismo artículo definía a Gaza como un “gueto”. De la misma manera, el miembro del grupo terrorista -así considerado por la Unión Europea o los EE.UU.- Yihad Islámica, era citado como un “combatiente”, como el “padre de un bebé” y como “un ingeniero”. Como si el fragor, la paternidad o una alta cualificación profesional modificasen su condición de terrorista o desustanciasen su instinto criminal.

El mismo corresponsal en Turquía exhibía su desconocimiento del Estado judío con notoria persistencia en el artículo “El plan de Trump dispara la violencia en la Palestina ocupada y Jerusalén” (07/02/20). Un texto trufado de opiniones, generalmente despectivas hacia el Estado de Israel, que tienen mal encaje en la sección informativa del diario.

En dicho artículo, el corresponsal se refería a ejército israelí como “fuerzas de ocupación israelíes”, léxico claramente partidista empleado concretamente por los líderes de Hamás, Yihad islámica o FPLP. La misma utilización de “Palestina ocupada” revela la vis forofa de Joan Jordi Baños.

Por otra parte, el corresponsal impregnaba la crónica con su posicionamiento al emplear una terminología menospreciativa a la hora de referirse a los israelíes o a aquellos que apoyan el plan: “el supuesto plan de paz”, “la apedreada soldadesca israelí mató también a tiros a un policía palestino, sin atinar a dar una explicación” (sí hubo explicación, que el corresponsal decidió omitir); “Israel no es el único que viola impunemente desde hace décadas las resoluciones de la ONU” o “los reyezuelos del Pérsico abonados al plan de Trump”.

Paralelamente, el texto ocultaba que (a excepción del policía palestino), las víctimas palestinas estaban atacando a soldados. Concretamente, el corresponsal escribía: “una manifestación convocada contra el plan de Trump en Hebrón terminó con un palestino de 17 años muerto de un tiro en el corazón.”

Pero omitía explicar que el joven estaba lanzando explosivos contra las fuerzas de seguridad.

Especialmente llamativa era su aserción de que los atentados palestinos, incluido el asesinato de un rabino, son “asesinatos políticos”.

Además, en la crónica se señalaba erróneamente a Tel Aviv como capital de Israel, aunque las sedes de gobierno, la jefatura del Estado, la casa presidencial, la vivienda del primer ministro, los ministerios (salvo el de Defensa) y agencias gubernamentales, su parlamento y la Corte Suprema de Justicia, se encuentran en Jerusalén.

Este mismo corresponsal había escrito en otro artículo, con motivo del foro internacional en Jerusalén para conmemorar los 75 años de la liberación de Auschwitz, que:

“En contraste con los edificantes discursos del foro, tres palestinos morían anteayer acribillados en la verja de Gaza y el candidato Gantz prometía anexiones.”

Más allá de la omisión de que esos tres palestinos “acribillados” se habían infiltrado en Israel y lanzado explosivos contra los soldados, o de que Gantz habló de anexión en “coordinación con la comunidad internacional”, resultaba muy sorprendente ver que incluso en un artículo sobre el recuerdo de un genocidio, el corresponsal necesitaba introducir su agenda política -que llamativamente coincide con la de los líderes palestinos-, buscando equiparaciones inexistentes y éticamente dudosas.

Deseamos vivamente que, por respeto a los lectores de La Vanguardia, merecedores de una información de calidad sin sesgo, tomen las medidas oportunas al respecto. Entendemos que un medio con la trayectoria centenaria como el suyo tendrá a bien considerar nuestras fundadas puntualizaciones. No obstante, de persistir esa ya sostenida incitación al odio y antisemitismo que propala el redactor a través de su forofismo, nuestros equipos jurídicos estudiarán la posible toma conjunta de acciones legales contra el citado y, lamentablemente, el soporte que le da cobertura y difusión.

Suscriben:

ACOM: Accion y Comunicación sobre Oriente Medio

B’nai B’rith Nahmánides Barcelona

Lucra: Liga Internacional contra el Racisme i l’antisemitisme

Fuente: ACOM España

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