Recientemente di una conferencia en el Centro Comunitario Judío Rego Park en Queens, Nueva York. El tema era “¿Por qué la gente señala a los judíos y qué puede contrarrestar el fuerte incremento del antisemitismo?”. Lo cierto es que yo no albergaba muchas esperanzas. Ya he impartido unas cuantas conferencias en los EE.UU. sobre el antisemitismo, la última de las cuales tuvo lugar recientemente, el pasado mes de noviembre en Washington DC.

Pero en esta ocasión quedé gratamente sorprendido. En primer lugar, tuvimos un lleno total: más de 300 personas asistieron. Segundo, y más importante –a juzgar por las preguntas y por la respuesta de la gente al mensaje– parece que algo está cambiando para bien.

Como siempre, el mensaje fue que los judíos, en esencia, somos una entidad espiritual y no un grupo constituido por vínculos genéticos, y que nuestro papel es el de suscitar el amor fraternal poniéndolo en práctica entre nosotros y con ello proporcionar al mundo un ejemplo de unidad. Sin embargo, en esta ocasión, el público mayoritariamente judío parece que aceptó la idea de que es responsabilidad moral de los judíos practicar el apoyo mutuo y el amor para poder dar ese ejemplo a la humanidad.

Incluso la idea de que vamos con retraso ​​en el cumplimiento de esta misión y que, en consecuencia, las naciones expresan su ira hacia nosotros por medio de lo que llamamos “antisemitismo”, también fue bien acogida. La gente hizo preguntas al respecto, pero iban dirigidas más bien a cómo implementar esa misión, no expresaban desacuerdo con la idea de nuestra responsabilidad hacia el mundo.

En una anterior visita a Nueva York, hace aproximadamente dos años, di otra conferencia en Manhattan sobre este mismo tema. Acabada la conferencia, se acercó a mí un anciano judío de manera bastante agresiva. En esta ocasión, hubo preguntas objetivas y prácticas. Creo que esta es una muy buena señal. Si continuamos en esta dirección, no habrá antisemitismo ya que no habrá razón para ello.

Me gustaría poder atribuir este cambio positivo a que la gente tiene una forma distinta de percibir las cosas, pero me temo que el principal “responsable” de este cambio es el propio antisemitismo. Cuanto más crece, más dispuestos estamos a unirnos. Pero cuanto más esperemos a que el mundo nos presione para unirnos, mayor será el precio que tendremos que pagar por ello. En cambio, si decidimos unirnos antes de que nos empujen a ello, no habrá motivos para la presión; y la ira hacia nosotros se evaporará como la bruma matutina.

Sin duda hay mucho más que hacer, pero el primer paso hacia cualquier transformación comienza con una toma de conciencia, y creo que ya está empezando a tener lugar esa nueva concienciación. Si esta conferencia revela algo sobre el futuro de los judíos en América, creo que es ciertamente un paso en la dirección correcta.

Fuente: Michael Laitman

Profesor de ontología, Doctor en filosofía y cabalá y Licenciado en biocibernética médica. Fundador y presidente del instituto ARI. Imparte diariamente lecciones de Cabalá a una audiencia aproximada de 2 millones de personas de todo el mundo, con traducción simultánea a distintos idiomas, entre ellos: inglés, alemán, italiano, ruso, francés, turco y castellano. Al día de hoy se han publicado más de 40 libros, traducidos a 35 idiomas. Entre sus obras se encuentran: “Como un manojo de cañas”, “La guía para el nuevo mundo” y “La psicología de la sociedad integral” entre muchos más.