Palestinain rioters on the Gaza border. (Abed Rahim Khatib/Flash90) (Abed Rahim Khatib/Flash90)
March of Return

El pasado lunes fue uno de los días más desconcertantes en la historia del conflicto entre palestinos e israelíes: Israel celebraba el traslado de la embajada de EE. UU, la Franja de Gaza sufría un día trágico.

Tres eventos ocurrieron el pasado lunes que desataron la ira de la mayoría de medios de comunicación.

El primero, la apertura de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalem. Podremos discutir si el día escogido fue el mejor, pero lo que no admite dudas es que el gobierno de Estados Unidos es soberano de elegir donde pone la Embajada de su país. Tampoco creo que admita muchas dudas que Israel es soberano para decidir cuál es su capital. Y tampoco que Jerusalem y el pueblo judío tienen una ininterrumpida conexión.

La mayoría de líderes del mundo no dudan que la capital de Israel sea Jerusalem. Pero sin embargo no se atreven a dar ese paso por miedo a la reacción árabe.

El segundo evento fue la muerte de 59 palestinos durante los enfrentamientos con los soldados de Israel. El Ejército de Israel avisó en infinitas ocasiones que no consentiría que los palestinos rompan la valla fronteriza, ya que eso supondría exponer a la población civil a un mega atentado terrorista, que costaría cientos de vidas israelíes inocentes.

Pocos son los que parecen entender esta premisa tan básica: Se debe impedir como sea que un terrorista que quiera cometer un atentado cumpla su objetivo. Incluso si ello conduce a que el terrorista pierda la vida en su intento. Porque la labor de todo cuerpo de seguridad es mantener el orden y porque, además, es de sentido común. Por poner un ejemplo sencillo, el número de víctimas del atentado de Paris en el año 2015 fue de 130. Nadie, en su sano juicio contaría como víctimas a los 7 terroristas que también murieron. Por una sencilla razón. No eran víctimas. Eran terroristas. Y la diferencia entre víctima y terrorista no es baladí.

Nadie discute el derecho de los palestinos a manifestarse. A los habitantes de Gaza les sobran motivos para alzar sus voces. Viven oprimidos, marginados y en una crisis humanitaria sin precedentes. Pero su derecho de manifestación acaba en cuanto el mismo se utiliza como un ataque directo contra la soberanía de Israel y su derecho a existir. He aquí la diferencia entre “manifestante pacífico” y “terrorista”.

Entre el supuesto derecho de manifestación y el derecho de cualquier nación a existir prevalece el segundo. Y el que haga prevalecer el primero, simplemente quiere borrar a Israel del mapa.

Hamas no oculta esas ansias por la destrucción de Israel, disfrazado de derecho de manifestación de pobres civiles inocentes. Hamas manda a niños, a jóvenes y a sus miembros, a la frontera de Gaza para provocar caos, mientras que otros tratan de infiltrarse en Israel para cometer atentados. Esto no lo decimos nosotros. Lo dicen ellos mismos. Solo hace falta abrir las páginas de Hamas en las redes sociales y leer las instrucciones de Hamas a sus seguidores. Llamamientos como “trae cuchillos y armas a los enfrentamientos de hoy”, así como instrucciones para secuestrar a ciudadanos israelíes con el fin de utilizarlos en una negociación futura con Israel. El típico pacifismo de Hamas que la comunidad internacional, por ser parte de la cuestión palestina acepta y apoya.

Hamas, mediante uno de sus portavoces, Salah Bardawil, dio a conocer ayer que 50 de los 60 gazatíes muertos ayer eran miembros de la organización. Israel sabe que otros muchos eran miembros de la Yihad Islámica. Concretamente un 90% de los muertos eran terroristas. No lo decimos nosotros. Lo dicen ellos. Parece claro a quién apuntaba Israel.

El tercer evento fue de carácter religioso. En la víspera del comienzo del mes judío de Siván los padres acostumbran a leer la oración para el éxito de los hijos. “Otorga a cada uno de ellos lo suficiente para su manutención con honor, concédeles salud y energía, gracia y encanto, y que entre ellos haya amor, hermandad y paz”, es una de las frases de la oración.

Mientras que en Israel los padres rezaban a Dios por sus hijos, en Gaza la realidad era bien distinta. Los padres mandaban a sus hijos a la muerte. Pero el mundo, no parece o no quiere darse cuenta de esto. El mundo condena la muerte de la bebe de 4 meses. Pero pocos se preguntan qué hacía una bebe de 4 meses ahí. Y muchos menos se cuestionan si la versión palestina es cierta o no. La verdadera causa de su muerte la conocerán pronto. Y no pinta bien para los creadores de Pallywood.

El mundo vuelve a la carga.

Poco le ha durado la alegría a Israel. Menos de una semana después de que Irán lanzara varias decenas de cohetes contra el norte de Israel, y que la comunidad internacional en su conjunto condenará a Irán por el ataque, de nuevo el mundo vuelve a la carga en contra de Israel.

Que Hamas e Irán compartan ideología, objetivos y formas de actuar… da lo mismo. Que la Carta Fundacional de Hamas en su artículo 15 diga que “la Yihad se convierte en el deber individual de todo musulmán” o que en el Preámbulo se pueda leer que “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes”, no parece interesar a la hora de analizar qué es lo que VERDADERAMENTE está pasando hoy en día en Gaza.

Hamas es una organización terrorista. Esto no lo digo yo. Lo dice su Carta Fundacional. Entendemos que la Yihad y el querer destruir a todo un pueblo es una forma de terrorismo. Entonces, mediante la crítica desmesurada a Israel y la omisión de la crítica a Hamas… ¿no estaremos defendiendo a una organización terrorista sin que nos estemos dando cuenta? ¿No estaremos defendiendo a una organización que persigue idénticos objetivos que Irán? ¿No nos estaremos equivocando de bando?

Las imágenes de la manifestación fueron dolorosas, la cifra de muertos, impactante, pero el hecho de no profundizar en la raíz del problema solo hace que perdamos el foco y apuntemos con el dedo acusador al país equivocado. Al país (Israel) que por activa y por pasiva ha manifestado su intención de “construir un Singapur en Gaza”, de invertir para la construcción de un puerto marítimo, un aeropuerto y varias zonas industriales. Hay planes de todo esto. Israel está preparado para el momento en que Hamas decida desmilitarizarse y traspasar el poder a la Autoridad Palestina. En ese momento la Franja de Gaza dejará de ser lo que Hamas ha hecho de ella. Una sociedad empobrecida y sometida a los designios de un grupo terrorista que invierte el dinero que debería ir a sanidad, educación, servicios sociales, en seguir construyendo su red terrorista (túneles, cohetes, drones y un largo etcétera).

Una vez más, la pelota está sobre el tejado del liderazgo palestino. Israel solo puede hacer una cosa: Defenderse. Es mucho lo que nos estamos jugando.

Jacob Israel, director de Unidos con Israel