El antisemitismo o cualquier tipo de odio se vuelven peligrosos cuando ocurren tres cosas:

1º) Cuando pasa de la marginalidad política a ser patente en la dirección de un partido de masas.

2º) Cuando el partido ve que su popularidad con el público en general no se ve perjudicada por eso.

3º) Cuando los que se ponen de pie y protestan son vilipendiados y maltratados por hacerlo.

Los tres factores existen en Gran Bretaña ahora. Y España.

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