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El ejército israelí llevó a cabo una engañosa maniobra este domingo que descolocó por completo al Hezbollah y que pudo haber sido clave en evitar una mayor escalada.

Fuente: Aurora

En horas de la tarde un escuadrón terrorista disparó desde Líbano varios misiles anti-tanques contra una base y vehículos militares israelíes.

Un portavoz del ejército israelí se limitó a confirmar la existencia del ataque y precisó que se habían registrado varios impactos, aunque sin detallar si había algún herido entre los combatientes de las FDI.

El movimiento terrorista Hezbollah no tardó en celebrar su «victoria» e indicar que habían logrado herir o matar a varios soldados israelíes. Los medios en el Líbano reportaron sobre la «exitosa» venganza del movimiento terrorista mientras que el ejército israelí guardaba silencio sobre el destino de sus soldados.

El misterioso bloqueo informático llevó a todo tipo de teorías en las redes e incluso en medios árabes especularon que en el ataque habían logrado asesinar a un alto oficial árabe y algunos hasta indicaron que se trataba del comandante del ejército israelí, Aviv Kochavi.

Para reforzar aún más la sensación de «victoria» del Hezbollah, el ejército israelí tenía un as más bajo la manga.

En las redes en Israel fue publicado un video en el que se veía como soldados «heridos» eran evacuados en helicóptero desde la frontera y llevados al hospital Rambam de Haifa.


La realidad era que los supuestos «heridos» eran soldados que estaban en perfectas condiciones y que habían sido maquillados, pintados con «sangre» y disfrazados con uniformes desgastados para que parezca que habían sufrido algún tipo de percance durante el ataque.

Con esta maniobra, el ejército israelí buscaba lograr que el Hezbollah se «sacie» con su supuesto éxito operativo, se muestre satisfecho en la prensa local y de esta forma se evite una mayor escalada en la región.

Según los reportes en la prensa, el brillante engaño del ejército israelí fue planificado de forma anticipada como parte de la lucha psicológica con el Hezbollah.

Tras más de dos horas de suspenso, el portavoz del ejército israelí y luego el primer ministro Netanyahu confirmaban la noticia de que ningún soldado israelí había sido herido realmente en el ataque: «En este momento puedo decirlo – No hay ninguna baja, ningún herido, ni siquiera un rasguño», precisó el mandatario.

El propio hospital Rambam de Haifa, adonde habían sido evacuados los soldados, aclaró en un comunicado que «los soldados llegaron en helicóptero, fueron evaluados en emergencia y fueron dados de alta sin ningún tratamiento médico».


No es la primera vez que el ejército israelí utiliza una táctica de guerra psicológica en la reciente escalada con el Hezbollah. La semana pasada los medios en el Líbano reportaron que en la frontera norte de Israel habían varios jeeps del ejército israelí en el que habían sentados maniquíes con uniformes en el asiento delantero en vez de soldados.

En el pasado el ejército ha utilizado estos maniquíes colocándolos en bunkers y posiciones estratégicas para hacer pensar al enemigo que hay más soldados del ejército que los que realmente hay.

A pesar de la tensa calma que se vive ahora en la zona norte de Israel, el ejército israelí advirtió que sigue en alerta ante un eventual ataque adicional del Hezbollah.