El enemigo de mi enemigo no es siempre mi amigo. Por desgracia, con la subida del Estado Islámico al poder, el mundo se ha apresurado a formar nuevas amistades con viejos enemigos.

Aunque los regímenes extremistas islámicos como Irán, Siria y Hamas están luchando contra el ISIS, las potencias occidentales deben reconocer el peligro en asociarse con esos grupos que valoran la idea de la dominación del mundo islámico.

No podemos permanecer en silencio frente del extremismo islámico. Tenemos que decir a nuestros líderes que hay que unirse con nuestros amigos, no con nuestros enemigos.