A lo largo de la historia, Israel se ha enfrentado a incesantes amenazas por parte de sus vecinos. Numerosos enemigos han tratado de dañar y destruir al pueblo de Israel, no sólo físicamente, sino también mentalmente. Lo que ha mantenido con vida a los israelíes es su fe y creencia en un futuro mejor para ellos y para toda la nación. Esta es la historia de uno de esos valientes hombres.

En diciembre del 2008, tras el constante lanzamiento de cohetes por parte de terroristas de Hamás en la Franja de Gaza, el ejército israelí lanzó la Operación Plomo Fundido, la cual comenzó con una fase aérea y continuó con la entrada de las fuerzas terrestres en el enclave costero.

 

El Subteniente Aharon Karov, fue uno de los muchos soldados llamados para defender la nación. Menos de 24 horas después de su boda, Karov dejó a su flamante esposa y se dirigió a una base en el sur de Israel. Para la joven pareja, no había duda de que Karov, comandante en las FDI, tenía la obligación de llevar a sus soldados a la batalla y proteger a la gente de su nación.

En la noche del 12 de enero de 2009, Karov y sus soldados entraron en el norte de la Franja de Gaza. Siguiendo información detallada del Cuerpo de Inteligencia, hallaron varias casas y estructuras en las que se encontraban terroristas escondidos. Al llegar a una de esas casas, un poderoso explosivo fue detonado.

 

Karov resultó gravemente herido. Entre 300 y 500 fragmentos metálicos penetraron en su cuerpo y a causa de eso, sufrió una grave lesión en la cabeza y en la parte superior del cuerpo. Rápidamente, médicos de las FDI comenzaron a tratarlo en el campo de batalla y minutos más tarde Karov fue evacuado en helicóptero. Una vez en el hospital, se sometió a una serie de cirugías complejas y peligrosas para eliminar parte de su cráneo. Él, es considerado el soldado más gravemente herido durante la Operación Plomo Fundido.

Tres semanas más tarde, contra todo pronóstico, Karov fue dado de alta para comenzar la rehabilitación.

Aproximadamente dos meses después del incidente en Gaza, los soldados de Karov terminaron su entrenamiento. Él no solo insistió en ser parte de la ceremonia, sino que se mantuvo parado por casi dos horas a pesar de su complicada condición física. Al final de la ceremonia, él les colocó a cada uno de sus soldados un pin condecorándolos combatientes. Al final de la ceremonia, Karov fue ascendido al rango de Teniente de la Brigada de comandantes de los paracaidistas.Esta pronta recuperación se considera un milagro. Cuando recuperó la capacidad de hablar, las primeras palabras de Karov fueron dedicadas a su esposa. Él la llamó por teléfono y le dijo: “Tzvia, te amo”.

Paso a paso, palabra por palabra, Karov inspiró a toda la nación. Su condición mejoró más rápido de lo que se esperaba y no mucho después de su lesión, participó en varias carreras e incluso en un maratón. Además, la joven pareja también agrandó su familia: la esposa de Karov dio a luz a una niña y un niño.

Hoy en día, Karov comparte su historia a lo largo de todo el país, sobre todo con los hombres y mujeres que están a punto de unirse al ejército.

En cierto modo, la historia de Karov es un milagro de Jánuca, a pesar que la lesión física era profunda y grave, su espíritu se fortaleció. La operación Plomo Fundido restauró la tranquilidad en todo el sur de Israel durante un par de años, pero el legado establecido por Karov y muchos otros soldados, durará por muchas generaciones.