Avi Ohayon /GPO Avi Ohayon /GPO

Por Benjamín Netanyahu

Señoras y señores, Sr. Presidente:

Este es un día de cambio histórico, que presagia un nuevo amanecer de paz. Durante miles de años, el pueblo judío rezó por la paz, durante décadas el Estado judío oró por la paz, y por consiguiente en esta jornada sentimos una profunda gratitud. Le estoy sumamente agradecido, presidente Trump, por su liderazgo decisivo. Usted ha estado junto a Israel sin vacilaciones; usted se mantuvo firme, con coraje, frente a los tiranos de Teherán; usted presentó una visión real para los israelíes y los palestinos y usted ha mediado de manera exitosa en este acuerdo histórico que estamos firmando hoy, una paz que tiene amplio apoyo en Israel, en Estados Unidos, en Oriente Medio y de hecho en todo el mundo.

Estoy muy agradecido al príncipe heredero, Mohamed ben Zayed, de los Emiratos Árabes Unidos; y a usted, ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá ben Zayed. Doy las gracias a ambos por su liderazgo, y por haber trabajado junto a Estados Unidos e Israel para expandir el círculo de la paz.

Estoy sumamente agradecido al rey de Baréin, y a usted, ministro de Relaciones Exteriores Abdulatif al Zayani, por haberse unido a nosotros para traer esperanza a todos los hijos de Abraham.

A todos los amigos de Israel en Oriente Medio, a aquellos que están hoy junto a nosotros y a aquellos que se habrán de unir mañana, les quiero decir: As salamu alaykum, la paz sea con vosotros, shalom.

Han escuchado al presidente [Trump] decir que hay una más países [árabes en trance de establecer relaciones con Israel]. Era imposible hace unos años, pero con firmeza y decisión, y un enfoque nuevo y fresco, puede conseguirse.

Gracias, Sr. Presidente.

Señoras y señores:

Los habitantes de Israel saben muy bien cuál es el coste de la guerra, yo sé cuál es el coste de la guerra: he sido herido en la batalla, un soldado amigo mío murió en mis brazos, mi hermano Yoni también cayó al liberar a los rehenes cautivos en Entebbe, y el pesar de mis padres por la pérdida de Yoni no cesó hasta el último de sus días. A lo largo de los años, cuando acudo a consolar a las familias afligidas de los soldados caídos y de las víctimas del terrorismo, he visto muchas veces ese mismo pesar, y por ello me siento muy emocionado de estar hoy aquí. Quienes llevan en su cuerpo las heridas de la guerra aprecian las bendiciones de la paz.

Las bendiciones de la paz que estamos gestando hoy serán enormes porque, en primer lugar, en última instancia se habrá de ampliar e incluirá a más países árabes, y finalmente podrá cerrar el conflicto árabe-israelí de una vez por todas. En segundo lugar, porque esta asociación entraña un enorme beneficio económico, toda la región lo habrá de sentir, y será beneficioso para todos nuestros ciudadanos. El tercer elemento es el hecho de que no se trata de una paz entre dirigentes, es una paz entre los pueblos: los israelíes, los emiratíes y los bahreiníes ya se están abrazando unos a otros. Realmente tenemos la expectativa de un futuro de prosperidad y paz, y ya hemos empezado a trabajar juntos, en la lucha contra el coronavirus. Estoy convencido de que juntos podremos hallar soluciones a muchos de los problemas que padece la región.

A pesar de las dificultades y los desafíos que tenemos por delante, por favor, detengámonos un instante a apreciar y dar gracias por este gran día, para que podamos superar toda divergencia política. Por favor, dejemos de lado nuestro cinismo, les invito a que, en este día, sintamos el pulso de la Historia. Cuando la pandemia haya pasado, la paz, esta paz que estamos gestando hoy, permanecerá.

Señoras y señores:

He dedicado mi vida a proteger el lugar de Israel en la familia de las naciones, a asegurar el futuro del único Estado judío. Para ello, he trabajado por reforzar a Israel y hacerlo muy fuerte, pues la Historia nos ha enseñado que la fuerza conlleva seguridad, aproxima a los aliados y, como el presidente Trump ha expresado en forma recurrente, a fin de cuentas es la fuerza la que trae la paz.

El rey David expresó esta verdad básica hace miles de años en nuestra capital eterna, Jerusalén. Su oración, inmortalizada en el Libro de los Salmos de la Biblia, se hace eco de nuestro glorioso pasado y nos guía hacia un futuro brillante:

Dios concederá fortaleza a su pueblo, Dios bendecirá a su pueblo con la paz.

Sr. Presidente, distinguidos invitados:

Esta semana celebraremos Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, y qué bendición traemos a este nuevo año, una bendición de amistad, una bendición de esperanza. Una bendición de paz.

NOTA: Este es el discurso que pronunció ayer Benjamín Netanytahu en la Casa Blanca con la firma de los acuerdos de paz de Israel con Emiratos y Baréin.

Publicado en elmed.io©

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