Mientras Israel celebra su cumpleaños número 70, es absolutamente crítico recordar que Israel es la única democracia liberal próspera en toda la región del Medio Oriente. De hecho, Freedom House define a Israel como el único estado libre  en todo Oriente Medio. Ninguno de los vecinos de Israel son libres como sí lo es Israel. De hecho, los vecinos árabes de Israel sólo podrían soñar con vivir en una democracia liberal como Israel que respete los derechos humanos, los derechos de las minorías, los derechos de la mujer, la libertad de prensa, la libertad de pensamiento y de opinión y la libertad académica.

La Declaración de Independencia del Estado de Israel otorga “la completa igualdad de derechos sociales y políticos que se conceden a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo”.  Judíos, musulmanes y cristianos disfrutan cada día de libertad religiosa. En Jerusalem, la capital eterna de Israel, las iglesias y las mezquitas conviven justo al lado de yeshivot y sinagogas; lugares de peregrinación musulmana y cristiana están situados al lado de los santos lugares judíos. En los campus universitarios israelíes, como el de la Universidad de Ben-Gurion, los estudiantes musulmanes crean grupos de oración, de la misma forma que los judíos religiosos lo realizan. De hecho, algunos grupos religiosos perseguidos en determinados países islámicos, como el Bahai, han sido capaces de practicar su religión libremente en Israel; asunto imposible de materializar en Irán.

Los diversos grupos minoritarios de Israel están representados en todos los ámbitos de la vida, desde las universidades, al Ejército israelí, medios de comunicación, o al mismísimo Gobierno israelí. Hay programas especiales para proporcionar asistencia a diversas poblaciones minoritarias en el país  con el fin de, por ejemplo, desarrollar sus carreras, por lo que van a tener las mismas oportunidades de progresar que los judíos israelíes tienen. Por ejemplo, la beca Louis y el Fondo de Becas de ayuda Martin Whitman son dos instituciones que fomentan que los árabes residentes en Israel estudien en la Universidad de Tel Aviv. Además, el Centro de Estudios Robert Arnow para el Desarrollo Beduino sirve de enlace entre la Universidad Ben-Gurion del Negev y la comunidad beduina, que ayudan a promover la educación superior entre los beduinos israelíes.

Israel es un país que respeta los derechos de las mujeres. Tanto la mujer ortodoxa musulmana  como la mujer judía ortodoxa saben que nadie va a impedir que se cubran su cabello. Ellas podrán usar un hijab, burka, un niqab, una peluca, un sombrero o un pañuelo en el pelo sin interferencias del Gobierno ni de la justicia. Si una mujer no quiere cubrirse su cabello, también es libre para hacerlo. Israel es un país que respeta que la mujer tenga el derecho a decidir lo que quiere hacer con su cuerpo. Israel nunca obligaría a las mujeres a cubrirse el pelo, cosa que si ocurre en muchos estados islámicos. Además, Israel ofrece a sus ciudadanas igual salario por igual trabajo, protección contra la violencia, y la ayuda en el avance de su carrera. Por ejemplo, si una mujer quiere postularse para el Knesset como una nueva candidata, existe un mecanismo que se ha puesto en marcha para ayudar a darles ciertas ventajas en para formar las listas electorales de cara a ser elegidas en las elecciones primarias.

En Israel, la oposición política muchas veces suele ser mayoría. El país se nutre de la diversidad de pensamiento. Hay una frase ladina que dice: “Dos judíos, tres opiniones”. Las calles de Israel están siempre repletas de manifestantes que abogan por diversas causas, desde los derechos humanos para el pueblo sirio hasta la justicia social…. o manifestaciones convocadas por los sindicatos con el fin de presionar al Gobierno para que otorgue mejores condiciones de trabajo, o la más que común división de opiniones en torno a qué política seguir contra el fanatismo de Hamas, la amenaza iraní o el terror palestino. Uno también puede encontrarse a las mujeres árabes en las calles pidiendo el incremento del empleo femenino dentro del sector de su población. De hecho, Israel incluso permite que los activistas anti-israelíes marchen por territorio israelí y defiendan sus ideas. Esto demuestra lo  vibrante de la democracia israelí; incluso durante las peores etapas, cuando Israel sufre las duras consecuencias del terrorismo; Israel permite a sus ciudadanos, ya sean judíos o árabes, protestar contra el Estado de Israel. En el Día de la Independencia de Israel, los israelíes deberían estar agradecidos por vivir en un país como Israel, que ha logrado mantener los valores democráticos en una región del mundo donde las democracias son inexistentes.

Por Rachel Avraham

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