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No fue un Shabat fácil el vivido la semana pasada en Francia. Las sinagogas principales cerraron por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Este dato publicado en cientos de medios de comunicación no es un mero dato sensacionalista. Es un hecho que debe hacer reflexionar a la comunidad internacional y, por supuesto, a las diferentes comunidades judías del mundo y a todos sus miembros.

El viernes las Sinagogas permanecieron cerradas. La alegría del Kabalat Shabat (Recibimiento del Shabat) no fue más que preocupación, tensión y el pensamiento de muchos sobre «cuándo sería el siguiente».
El Sábado por la mañana, durante Shajrit, la cosa cambió un poco. ¿La razón? Se encontraron las respuestas a todas las preguntas que los fieles se estaban formulando el día anterior en nuestro libro más sagrado, durante la porción semanal que leimos (Shemot):

וְכַאֲשֶׁר יְעַנּוּ אֹתוֹ כֵּן יִרְבֶּה וְכֵן יִפְרֹץ

«Cuando más los oprimían [al Pueblo de Israel] más se multiplicaban y crecían«

La respuesta judía a tanto terrorismo, a tanto odio antisemita y/o antisionista, a tanta crueldad y falta de comprensión es multiplicarse y crecer. Esta ha sido, es y seguirá siendo siempre la mejor y única respuesta. Crecer como judíos para dar luz a nuestras vidas y así poder iluminar el mundo.
Hace escasas semanas terminó Janucá. Una fiesta en donde ocurrieron principalmente dos milagros: Uno: que el aceite durara 8 días en vez de uno. Dos: que un ejército sin experiencia y muy pequeño venciera al ejército más poderoso del mundo. Cualquiera en su sano juicio celebraría Janucá por este segundo motivo. Los judíos no. Los judíos bendicen la Luz. No bendicen victorias militares (por muy milagrosas que hayan sido).
En Yom Haatzmaut se celebra la Independencia del Estado de Israel. No el hecho haber ganado otra guerra histórica contra las potencias árabes que pretendían expulsar a los judíos al mar.
Esa es la ensencia del judaismo. Nunca nadie podrá vencer a un pueblo que trasmite luz y que tiene una obsesión en crecer, puesto que la luz siempre vence a la osucuridad, que en este caso representa el terrorismo islamista.
Los terroristas saben que no vencerán. Los nazis no lo hicieron. Los comunistas tampoco. Los cruzados tampoco. Los romanos tampoco. ¿Los griegos? Tampoco.
Hoy todos somos judíos. Espero que mañana sigamos siéndolo y elijamos todos ir por el camino de la luz y no defendiendo a la oscuridad. Es una simple elección.
United with Israel