Siempre lo tuvimos claro, pero no está de más tener nuevos elementos para denunciarlo: el movimiento BDS que llama a boicotear a Israel e imponerle sanciones de todo tipo, no está motivado por un ferviente deseo de ayudar al pueblo palestino, sino por un odio profundo a Israel. Y cuando se manifiesta inclusive contra la cantante israelí más identificada con el apoyo al logro de la paz con los palestinos, no hay otra explicación: el BDS no es pro-palestino sino simplemente antisemita.