Demostrar que la lucha contra la propaganda exige de la creación de un organismo central israelí que controle todo el campo de batalla resulta sencillo. En cambio, su establecimiento depende de la voluntad política del Gobierno para crear (con décadas de retraso) esa agencia tan necesaria y para dotarla de los fondos precisos.

Hace once días tres adolescentes israelíes Gilad Shaar, Naftali Frankel y Eyal Yifrach fueron secuestrados por los terroristas de Hamas. Los principales medios de comunicación, como el Wall Street Journal , CNN, la BBC y el New York Times, en un aparente intento de encubrir la gravedad de este delito, están calificando a estos chicos como "desaparecidos".