En 1933 Adolfo Hitler subió al poder y 6 años después se instauró el primer ghetto, un pedazo de ciudad amurallada en el que morirían millones de personas.

Pero seamos realistas. Nos acercamos con velocidad inusitada a la banalización del Holocausto, la Shoá. Y hasta a un revisionismo que lo intente minimizar, cuando no negar.