Cada año por estas fechas, el pueblo judío da gracias a Dios por los milagros impresionantes ocurridos en Janucá, que tuvieron lugar hace más de 2000 años; por la luz que iluminó de la Menorá que ardió durante 8 días.

Una descripción del valor, que la fe motiva y enciende. Una fe correctamente dirigida por la instrucción y enseñanzas de la Tora, de la cual Israel está llamado a preservar de generación en generación.

No fue una guerra por territorios, sumisión económica, ni tan siquiera un enfrentamiento estrictamente religioso, si no de dos formas distintas de leer el mundo, el choque violento de enfoques filosóficos.

Cuando Alejandro Magno llegó a Yerushalayim en el año 332 aec (=antes de la era común), milagrosamente, lo hizo en paz. El monarca griego quedó fascinado con el Cohén Gadol, la Torá y los valores del pueblo judío.

El tiempo de dar luz ha llegado y la Lámpara de Januca debe permanecer a la vista de cuantos sinceramente buscan transitar, por el camino de la vida, sin tropiezos. Encendamos la Lámpara de la Vida ¡Januca ha llegado!

Estos días la fiesta de Janucá. Quisiera relatar la historia de Janucá desde sus comienzos. Es decir, desde el momento en que los primeros griegos llegaron a Jerusalem. Janucá se acerca y esta es la mejor forma para informarse de la festividad.

Pero... es la verdad histórica. Y esta información, creo, nos va a ayudar a apreciar algunos aspectos de la celebración de Janucá, nuestro triunfo sobre la civilización griega, que por lo general son olvidados o ignorados.