Estamos viviendo momentos históricos. ¿Quién podría imaginar hace tan solo un año que hoy, Yom Hashoa, uno de los días más emotivos y tristes del calendario judío, se estaría celebrando en Dubai un evento en homenaje a los seis millones de judíos asesinados? Por: United with Israel United with Israel es testigo de un homenaje... Read more »

Si en Yom haShoá lloramos a los desaparecidos, sería justo que el resto del año lo dedicáramos a apreciar la suerte de haber logrado sobrevivir y llevar una rutina que, aún en la peor de las miserias imaginables, sería la envidia de quienes nunca podrán decir “nunca más”.

La primera vela la encendieron los niños. La segunda vela la encendieron los representantes de Medinat Israel. Y para la tercera vela, invitaron a todos los sobrevivientes del Holocausto a participar. Yo, instintivamente, me puse de pie.

El régimen te está oprimiendo y cuando este régimen desaparezca de la faz de la tierra, nuestros dos pueblos podrán vivir juntos una vez más en convivencia

Todos los años, justo antes del día en memoria del Holocausto, suelo preguntarme si las cosas podían haber tomado otro rumbo y, sobre todo, qué va a suceder ahora: vivimos un momento en que vuelve a aflorar el antisemitismo de los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial y el clima político con respecto al estado de Israel se recrudece.

Israel tiene "la obligación moral de velar para que los sobrevivientes del Holocausto que viven entre nosotros puedan vivir sus vidas con honor". Tenemos la responsabilidad nacional suprema de prevenir otro Holocausto. Vamos a hacer ambas cosas".

Para conmemorar el 70 aniversario de la deportación masiva y el asesinato de más de 585.000 Judíos de Hungría durante la Segunda Guerra Mundial, cientos de estudiantes de secundaria de todo el mundo viajarán en tren desde Budapest a Auschwitz, donde se unirán a otros 10 000 estudiantes en una marcha para el campo de exterminio de Birkenau.

Esa pregunta se responde, que, así como uno no olvida a un padre o hijo por el hecho de haber fallecido, tampoco se puede olvidar a los seis millones de hermanos exterminados por los nazis de quienes somos sus parientes adoptivos porque muchos no tienen quién los recuerde. Perseguir a los responsables del genocidio no es un acto de venganza, aunque la entendería, sino de justicia. Cuando un delincuente comete un crimen la sociedad lo sanciona, no por venganza, sino por justicia, porque las personas deben pagar por las consecuencias de sus actos. Así, cada vez que recordamos el Holocausto, hacemos justicia con las víctimas inocentes. Pero hay muchas otras razones más.