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Por: Rab Yosef Bitton

YO Y LAS INVERSIONES DIVINAS
Eres un científico. Y un EMPRESARIO muy rico está dispuesto a invertir un millón de dólares anuales en ti. Tu misión es encontrar la solución para una enfermedad mortal. El confía en ti. Cree que tú puedes encontrar la cura. Y te ofrece un contrato anual. El EMPRESARIO no espera que encuentres la cura en un año… Sin embargo, debe asegurarse de que estás progresando y de que estás haciendo todo lo posible para alcanzar tu objetivo.

En doce meses volverá a reunirse contigo para evaluar tu progreso y decidir si renueva el contrato por un año más. Cuando te reúnas con él nuevamente tendrás que demostrarle que no desperdiciaste su dinero ni su tiempo. Y si cometiste un error –algo totalmente esperado– demuéstrale que estás dispuesto a admitir, identificar y articular lo que hiciste mal frente a él. Es un poco incómodo, pero desde su perspectiva, esa es la mejor manera de asegurarse de que no repetirás los mismos errores el año que viene. El INVERSIONISTA sabe que precisamente al reconocer esos errores aprenderás a evitarlos en el futuro y te acercarás al objetivo: encontrar la cura. Por otro lado, si no mencionas tus errores, si no eres capaz de mirar atrás y detectar dónde has fallado, es muy probable que vuelvas a cometer errores similares el próximo año… Y si eso sucede, te conviertes en un “Inversión de alto riesgo”; y debe tener en cuenta que el EMPRESARIO puede decidir en cualquier momento cancelar su inversión…

DIA DEL JUICIO
Dios es el EMPRESARIO y tú eres Su inversión. Él te dio tu vida y todo lo que necesitas materialmente para alcanzar tus metas espirituales. Y él espera que aproveches los muchos recursos que generosamente te ha brindado: tu salud, tu sabiduría, tus talentos.

El Creador tiene grandes expectativas de nosotros. Porque los seres humanos poseemos el potencial de tener un gran impacto positivo en Su mundo, mejorando nuestras propias vidas y las vidas de los demás.
Rosh Hashaná es el día que conmemora la creación del hombre. Este es el día en que comenzó la relación entre el INVERSOR (Dios, el Creador) y Su inversión (tú). Y es por eso que este día nos reunimos con Él y le “presentamos un informe de nuestro progreso”.
¿Cómo?
¿Cuando?

Cuando escuches la voz del Shofar debes escuchar la voz del CREADOR preguntándote: “¿Qué has hecho con los recursos que te di este año? Tu prosperidad, tu inteligencia, tu salud. ¿Has aprendido de tus errores? ¿Has alcanzado tus metas? »

Tienes que mostrarle al INVERSOR tus logros, admitir tus errores y convencerlo que has aprendido de ellos.

Cuando escuches el Shofar, pensa que los fondos para el próximo año no se renuevan automáticamente. Más bien, estos activos –la continuación de tu vida– están sujetos a tus logros durante el año pasado y tu credibilidad cuando defiendas tu caso para justificar Su inversión durante el próximo año.

En Rosh HaShana tu objetivo es presentar tu caso de una manera convincente. Persuadir al Creador (a Quien no es posible engañar con mentiras o promesas falsas) de que eres una inversión rentable. O, al menos, que puedes y quieres llegar a serlo en este nuevo año que está comenzando.

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